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duerme, niño, duerme mientras cuentas
uno a uno los sapitos al saltar
duerme, niño, duerme y si despiertas
corre: no te vayan a alcanzar
duerme, niño, duerme que ya es tarde
no permitas que te vuelva a amanecer
duerme, niño, duerme que tu infancia
es la flor que nunca vuelve a florecer
duerme, niño, duerme, algún amor
no hará sino besarte al despertar
duerme, niño, duerme que el futuro
se ha quedado ya sin sueños que soñar.

Taken near Ground Zero. New York, NY

Nefasta expresión de vacío
circunda los espacios en constante desencuentro,
en sí cargando la herrumbre
de la ciudad herida,
porque entre cruces y luces va la esperanza
consumida por su primer tormento, la premura.

Taken @ Brighton Beach, UKBiosecante: (Del gr. βιο-, Del lat. secans, -antis)(fem, la biosecante)

  1. Que cruza o intersecta vida. Consecuencia geométrica inesperada entre dos lineas que se encuentran y se cruzan en un espacio o soporte vital omnipresente. Representación eterna del cruce de lo vivo con lo vivo y su permanencia.
  2. Prolongación de la linea vital hasta un encuentro evitable. Justificación de una contradicción.

Taken @ Staten Island Ferry, NY. Author: Flavio Bastos Amiel

La única

virtud

del olvido

es

su insistencia.

Taken @ Brighton. Author: Flavio Bastos Amiel

…contaba que su hermano reía como una hiena, pero con tal fuerza que los retratos colgados de la familia temblaban y se descuadraban. Él copió la risa de su hermano, por lo contagiosa y por lo repugnante, pero siempre le sonó ajena, como quien trata de engañarnos con un sombrero que no calza. En las noches de poca luna, cuando el ruido de lo oscuro dormía hasta al más fiestero, ellos se reían adrede para ahuyentar el sueño y mantenerse juntos hasta amanecer. Él contaba que su hermano se rendía siempre primero, casi ronco: él en cambio, decía, no reía tan fuerte ni tan divertido, pero resistía despierto y sin cabeceo. Y con la muerte de su hermano murió aquella risa; sin querer copió el ceño amargo de un pariente obeso que yo sólo conocí en fotos. Comenzó a irse a cama temprano y a sentirse triste en las madrugadas. Hasta que yo lo conocí, claro. Y así pudo contarme las historias que hoy te cuento, y yo le creo, no como a su hermano que - dice él - era muy mentiroso, y que sus cuentos duraban meses en narrarse por completo…

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Habrá que rogar distancia
para lo invisible en su textura torpe,
en su eterno eco del olvido.

Habrá que habitar lo ausente,
el cálido nunca y el amargo anhelo,
asido a la nostalgia mientras naufraga.

Habrá que cazar un recuerdo, escurridizo y dúctil,
haciendo festín en sus linderos,
y quizás tejer un augurio sin afán
para llevarlo a cuestas por si nace un sueño.