El espíritu participativo de la web 2.0

Por Flavio Bastos Amiel

En 1999, cuatro autores norteamericanos (Rick Levine, Chris Locke, Doc Searls y David Weinberger) publicaron un manifiesto en línea que contiene 95 tesis. Este recibió el nombre de ‘”Cluetrain”, algo así como el “tren de claves” (ver http://www.cluetrain.com).

El manifiesto hace referencia al potencial de Internet y la inteligencia que adquieren los sistemas sociales que se desenvuelven en la red de redes como un “mercado”. Este mercado no es necesariamente uno limitado al intercambio económico con el que usualmente identificamos el mencionado concepto. Se trata de un mercado basado en la oferta y la demanda de información. No en vano la primera tesis de este manifiesto reza que “los mercado son conversaciones”.

Para el momento en que dicho manifiesto fue publicado, se estaban suscitando algunos cambios notables en Internet. Estábamos pasando de un mundo estático lleno de HTML, a la “democratización” de las herramientas en línea. El advenimiento de una nueva era permitió que quien no supiera nada de programación tuviera la oportunidad de colgar información en la red. Paradójicamente, estas herramientas nacieron de la participación entre programadores con la intención de crear un puente entre las personas para compartir; de crear comunicación entre terminales con diferentes objetivos: compartir música, comentar entradas de blogs, hacer trackbacks ente sitios de noticias, entre otras de miles de posibilidades.

Este proceso es la transición de la web 1.0 a la web 2.0.

Cuando se habla de la Web 1.0 se trata de la Internet que conocimos desde mediados de los años noventa hasta el comienzo del actual siglo. Se trataba de una Internet que almacenaba información en páginas estáticas y cuyo funcionamiento implicaba un escaso relacionamiento entre los usuarios y los sistemas que utilizaban para manejar data. En pocas palabras, cuando se habla de la Web 1.0 estamos hablando de una paradoja que resultaba difícil imaginar en aquél entonces: no estábamos realmente “conectados”. Estábamos sí, entrando a una especie de portal ilimitado donde podíamos encontrar muchísima información, pero desconectados los unos de los otros. Desvinculados en relación con la información que manejábamos.

La Web 2.0, por el contrario, representa sitios Web dinámicos, activos y dispuestos para el intercambio activo de información entre usuarios. Se trata del cumplimiento del proceso básico de la comunicación según el modelo emisor-mensaje-receptor-feedback. A este modelo le podemos agregar un factor importante de la nueva era de internet: la redifusión, mejor conocida con la acepción norteamericana de “sindicación”, y la posibilidad de usar una información en múltiples medios, agregarle o restarle información. La Web 2.0 es la maximización de las cualidades que brinda Internet.

Poco hay que no fuera posible posible dentro de la Web 1.0. Pero la evolución de las herramientas y la mudanza en cuanto a estructuras de pensamiento con respecto al mundo digital hacen posible que exista una diferencia entre ambas “versiones”.

Esta diferenciación sirve para agrupar las características de la red que vivimos actualmente: una cantidad de aplicaciones y páginas que, apalancadas en la inteligencia que brindan las “conversaciones” entre usuarios, se convierten en una especie de inteligencia colectiva capaz de generar servicios que pueden ser utilizados por el resto de los internautas.

Para lograr la inteligencia colectiva que según algunos teóricos define a la web 2.0, es necesario contar con herramientas que permitan extraer e introducir información, permitiendo siempre a los usuarios el control de los datos. En este sentido, es menester acotar que el “corazón” de la web 2.0 es realmente, la capacidad de redifusión de los contenidos.

Diferentes técnicas de programación brindan a los usuarios la capacidad de sindicar la información para poder comparar textos, “debatir” en línea e incrementar los conocimientos acerca de un tópico determinado; algo muy difícil de lograr a través de encuentros físicos, se concreta en la Internet, permitiendo el incremento de esta “inteligencia colectiva”.

Así, tal como lo explicara Nora Paul (2002: “Elements of Digital Storytelling” http://inms.umn.edu/Elements/ppt/elements_presentation.ppt&action=go&id=22), se dieron muchos cambios en la manera como veíamos el mundo digital: el control dejó de estar centralizado, cada quien es responsable por sus datos; la comunicación dejó de ser de uno-a-muchos para convertirse en una comunicación de multiniveles: ahora es de uno-a-muchos, de muchos-a-muchos, de uno-a-uno, y de muchos-a-uno; el formato dejó de ser fijo (un libro, un diario), ahora es mutable a través de procesos fluídos de gestión de contenidos; la producción ya no es costosa, y la colaboración permite un gran proceso productivo de información a un costo ínfimo; el acceso ya no es limitado o restringido a un horario o edición determinada y la autoría puede ser colectiva.

Si bien son evidentes las ventajas con las que contamos los actuales internautas, es sorprendente encontrar que apenas un porcentaje mínimo usa la web para aportar contenido. En una cita del diario El País puede leerse que “en YouTube, por ejemplo, sólo el 0,16% de las visitas corresponden a usuarios que quieren publicar un vídeo. Y en la Wikipedia, únicamente el 4,6 de los usuarios se dedican a crear y editar entradas”. (Diario El País. Online. 2007: http://www.elpais.com/articulo/internet/webs/participativas/disparan/visitas/pese/escasa/implicacion/usuario/elpeputec/20070418elpepunet_6/Tes)

Sin embargo, al revisar otras estadísticas, nos percatamos de que la blogósfera es un sistema social en crecimiento exponencial, alcanzando más de 50 millones de sitios web dedicados a la publicación de visiones personales sobre tópicos multiples (aka blogs). Esto sin contar otro tipo de comunidades como los foros y sitios donde la especifidad del tema no logra un conocimiento “masivo” de tales webs. La participación es, definitivamente, mucho más alta de la que tenemos consciencia.

El reto de la Web 2.0 está en lograr que la arquitectura sobre la que está construida siga mejorando la fluidez de los procesos de gestión y redifusión de información para lograr la participación de más y más usuarios en el aporte de contenidos.

Posted: September 1st, 2007
Categories: Generic
Tags: , , , ,
Comments: 2 Comments.
Comments
Comment from mena - September 26, 2007 at 2:48 pm

Excelente articulo, primera vez que te leo… muy nutritivo.
saludos
Mena

Comment from Flavio - November 27, 2007 at 1:06 pm

Gracias Mena

=)